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La distribución de las frecuencias del espectro radioeléctrico se ha desarrollado de forma arbitraria, de acuerdo con los avances de las técnicas de transmisión y recepción de señales de radio, televisión, detección y en general de todas las comunicaciones inalámbricas.
A principios del siglo XX no existían las comunicaciones por ondas de radio o inalámbricas como la conocemos hoy en día. Fue a partir de 1906 que la radio se comenzó a desarrollar y la primera distribución de frecuencias para las incipientes emisoras de radio de amplitud modulada (AM) se realizó en los Estados Unidos de Norteamérica después de 1920.
Con el desarrollo de la televisión, la frecuencia modulada (FM), el radar y un gran número de dispositivos electrónicos que fueron apareciendo con el transcurso de los años, fue necesario asignar un mayor número de frecuencias del espectro radioeléctrico a cada tipo de dispositivo en particular,
con la finalidad de que al funcionar no se interfirieran unos con los otros.
Por ese motivo cada emisora de radio o de televisión, por ejemplo, tiene asignada una frecuencia fija a la que transmite y se recibe su señal en el radiorreceptor o televisor. De no ser así
sería un caos, porque si varias varias estaciones de radio o televisión
transmitieran arbitrariamente en la misma frecuencia cada una, se interferirían unas con otras,
escuchándose o viéndose todas al mismo tiempo.
La asignación de las frecuencias del espectro radioeléctrico para las transmisiones de radio y televisión generalmente la realiza el Ministerio de Comunicaciones de cada país. La asignación de otras frecuencias utilizadas en las comunicaciones por radio se establecen por acuerdos internacionales entre los diferentes países.
Fue el físico alemán Heindrich Rudolf Hertz (1857 1894), quien demostró, en la práctica, el principio que rige la propagación de las
ondas electromagnéticas de las que forma parte el espectro radioeléctrico. En su honor se implantó el hertz
(Hz) como unidad de medida de la frecuencia.
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