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Pero, por otro lado, ni siquiera un especialista en informática puede
diferenciar un ordenador más potente de otro que no lo sea solamente por su aspecto externo, ni
tampoco uno rápido de otro más lento. Esas características dependen, exclusivamente, de
los dispositivos que tenga el ordenador instalados interiormente en la placa base, cuyas características no se
reconocen a simple vista, a no ser que la persona sea un entendido en la materia
y pueda interpretar los datos que tienen inscritos exteriormente los
dispositivos.
La alternativa más práctica para conocer los datos técnicos del
ordenador es consultar el manual de
instrucciones, o preguntarle directamente al vendedor, en el caso de adquirir uno nuevo,
cuáles son las
características principales de configuración como, por ejemplo: tipo de
microprocesador y su velocidad o frecuencia de trabajo en Gigahertz (GHz), cantidad de memoria RAM en
Megabytes (MB) o
en Gigabyte GB y si permite su posterior ampliación, capacidad del disco duro en GB y si
permite también su posterior sustitución por otro de mayor capacidad de
almacenamiento de datos en caso que sea necesario, así como el
tipo de tarjeta gráfica que utiliza.
Otra dificultad para conocer las características cuando no se tiene a
mano un manual de referencia es que, además de ordenadores fabricados por marcas de reconocido
prestigio con elementos y dispositivos de calidad, existen también los
llamados "ordenadores clónicos", ensamblados por pequeñas empresas o
vendedores particulares, que generalmente
emplean piezas y dispositivos de diferentes fabricantes, que en ocasiones no son de marcas
reconocidas. |