La aparición de rajaduras en la carcasa o caja de la batería
pueden provocar fugas de ácido sulfúrico por el exterior. Esta
situación se puede producir cuando reciben golpes o por exceso de
vibración debido a una mala sujeción mecánica entre la batería y
la base que la mantiene unida al bastidor del coche. El exceso de
vibración también provoca que los contactos entre los bornes de la
batería y los terminales de conexión de los cables que los fijan a
los bornes se aflojen y se origine un falso contacto que producirá
fallos en el funcionamiento de los equipos y dispositivos eléctricos
del coche, además de la posibilidad que puedan surgir chispas
peligrosas.
Una batería con rajaduras en la carcasa o caja constituye un
peligro potencial de explosión. En ese caso la única solución
posible es sustituirla por una nueva o por otra usada, que
se encuentre en buenas condiciones y con carga. No obstante, para
evitar este tipo de avería, lo más aconsejable es
revisar periódicamente los tornillos y apretar su anclaje al bastidor si se han aflojado.
EVITE también golpear la batería con objetos contundentes
como, por ejemplo, un martillo metálico cuando ajuste los
terminales de conexión de los cables a los bornes, porque también
puede provocar rajaduras en la carcasa o caja.
Con el tiempo de uso del coche es normal que la batería acumule
polvo y suciedad, y que aparezcan también rastros de sulfato seco en su parte exterior,
provocado por el derrame casual del electrolito. Esto suele ocurrir porque los tapones de los vasos o celdas que se encuentran situados en la parte superior o tapa de la
batería no se han mantenido bien cerrados o se ha sobrepasado el
nivel del electrolito cuando se rellenaron sus vasos por última vez
con agua destilada.
En ocasiones podemos encontrar formación de corrosión en la base y
partes metálicas que sujetan la batería al bastidor del coche
provocada, igualmente, por el derrame casual del electrolito.
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