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La posibilidad de ubicar en el mar la posición exacta
donde se encontraba navegando una embarcación surgió en 1761 con
la invención del cronómetro náutico, que no es otra cosa que un
reloj de extrema exactitud. Dada su precisión sirvió
de complemento al sextante para, en conjunto, poder determinar
también la otra coordenada que faltaba, la longitud. La latitud es
la coordenada que permite la orientación hacia el hemisferio norte
o el sur de la Tierra, mientras que la longitud permite la
orientación hacia el este o el oeste.
El cronómetro se sincroniza para que muestre siempre la hora GMT (Greenwich
Mean Time) u hora del Meridiano de Greenwich, independientemente
de la "hora local" del punto de la Tierra donde se
encuentre navegando el medio de transporte, ya sea un barco o un
avión. |
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Cronómetro utilizado para la<
navegación. |
El sextante y el cronómetro fueron durante dos siglos los únicos instrumentos de navegación con los que se podían determinar esas dos coordenadas sobre un punto cualquiera de la tierra o el mar, tomando como única referencia
la hora y la posición del Sol durante el día y de la posición de las estrellas
de noche.
En el siglo XX, durante la Segunda Guerra Mundial, se desarrollaron algunos sistemas electrónicos de navegación para conocer las coordenadas y situar la posición de los barcos y aviones que participaban en la contienda bélica. Esos sistemas funcionaban utilizando cierto tipo de receptores de radio instalados a bordo de las naves para captar las señales de radiofrecuencia que emitían determinadas estaciones terrestres. En aquella época dichos sistemas constituyeron un gran avance tecnológico para la navegación, hasta tal punto que incluso algunos de ellos se utilizan todavía.
Los sistemas de navegación más exactos basaban su funcionamiento en la recepción de señales de radio UHF (Ultra High Frecuency Frecuencia Ultra Alta), las mismas que utilizan los canales de televisión del 14 en adelante, aunque tenían el inconveniente de que no podían cubrir un área muy extensa. Por el contrario, los que cubrían un área mayor basaban su funcionamiento en la recepción de señales de radio A.M. (Amplitud Modulada), las mismas que aún utilizan muchas estaciones comerciales de radiodifusión.
La frecuencia de la A.M. es mucho más baja que la de UHF a lo que
hay que añadir el inconveniente de que introducen mucha interferencia en la recepción de las señales.
Los receptores de A.M. tampoco eran muy exactos a la hora de determinar las coordenadas donde se encontraban navegando los barcos. No obstante, la precisión de los datos obtenidos por mediación de esos dispositivos electrónicos de navegación se podía corroborar o contrastar con los cálculos de posición que los navegantes realizaban manualmente con el sextante y el cronómetro.
Posteriormente con los adelantos de la técnica y la ciencia, y el uso extensivo de los satélites en las últimas décadas del siglo XX, se llegó a la conclusión que la única forma posible de cubrir la mayor parte de la superficie terrestre con señales de radio que sirvieran de orientación para la navegación o para situar un punto en cualquier lugar que nos encontrásemos, era situando transmisores en el espacio que sustituyeran o a las estaciones terrestres. De esa forma se crearon las bases de lo que posteriormente sería el sistema GPS (Global Positioning System) o Sistema de posicionamiento global. |