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El PorQué De Las Cosas
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El PorQué De Las Cosas EL FRIGORÍFICO (NEVERA) 1
Texto, ilustraciones y fotos: José Antonio García Álvarez
INTRODUCCIÓN
Hasta
bien
entrado
el
siglo
XX
y
desde
la
antigüedad,
la
única
forma
de
conservar
los
alimentos
frescos
para
evitar
su
descomposición,
sobre
todo
las
carnes,
era
salándolos,
secándolos
o
ahumándolos.
Por
aquel
entonces
la
máquina
frigorífica
o
“para
hacer
hielo”
no
se
había
inventado
tal
como
la
conocemos
hoy
en
día
y
la
única
forma
posible
de
obtenerlo
era
en
aquellos
lugares
donde
existían
altas
cumbres
o
montañas
cubiertas
por
nieves
perpetuas
era
escalándolas
para
recoger
el
hielo
y
trasladarlo
con
los
medios
de
transporte
disponibles
hasta
las
poblaciones
cercanas
y
ciudades.
Tomarse
una
bebida
fría en aquellos tiempos en verano era todo un lujo.
A
partir
del
año
1834
fueron
varios
los
intentos
de
diferentes
inventores
para
crear
una
máquina
capaz
de
fabricar
hielo,
pero
no
fue
hasta
el
siglo
pasado,
en
1918
que
la
firma
norteamericana
Kelvinator
comercializó
la
primera
máquina
viable
para
su
uso
como
frigorífico
doméstico.
Sin
embargo,
no
fue
hasta
el
año
1930
que
la
firma
DuPont
desarrolló
un
gas
(considerado
entonces
como
ideal),
para
utilizarlo
como
fluido
refrigerante
en
los
frigoríficos
domésticos
y
otras
máquinas
de
refrigeración
industrial:
el
freón-12
(R-12).
Sin
embargo,
el
uso
de
este
gas
refrigerante
quedó
prohibido
a
partir
del
año
2000.
No
obstante,
el
freón-12
dio
un
extraordinario
impulso
al
desarrollo
de
la
refrigeración
doméstica
e
industrial,
tal
como la conocemos hoy en día.
En
la
actualidad
el
frigorífico,
además
de
su
uso
industrial,
en
supermercados
y
en
muchas
aplicaciones
más,
constituye
un
efecto
electrodoméstico
imprescindible
en
los
hogares
modernos
para
conservar
los
alimentos
sin
que se descompongan por efecto del calor.
Aunque
la
gran
mayoría
de
los
equipos
de
refrigeración,
tanto
domésticos
como
industriales
funcionan
con
un
motor
eléctrico
acoplado
a
un
compresor
encargado
de
comprimir
el
gas
refrigerante,
al
contrario
de
lo
que
se
pudiera
pensar
no
siempre
se
necesita
electricidad
para
producir
frío.
De
hecho,
desde
mucho
antes
que
se
empleara
el
gas
freón-12
como
fluido
refrigerante,
los
primeros
frigoríficos
utilizaban
amoníaco,
producto
químico
que
también
puede
producir
frío
no
sólo
empleando
un
compresor
movido
por
un
motor
eléctrico,
sino
también
calentándolo
directamente
por
medio
de
un
quemador
de
gas,
petróleo
o
keroseno,
sin
que
para
que
produzca
frío
se
necesite
electricidad.
Aún
hoy
estos
frigoríficos
que
emplean
amoniaco
como
fluido
refrigerante
y
quemador
se
emplean
en
zonas
rurales
y
aisladas
donde no llega la electricidad.
Parte
trasera
de
un
frigorífico
del
tipo
minibar,
que
emplea
como
fluido
refrigerante
amoníaco
(NH
3
)
.
Como
se
puede
apreciar
en
la
foto,
este
frigorífico
carece
de
motocompresor
y
sus
componentes
difieren
de
los
que
emplea
un
frigorífico
común.
Este
que
se
muestra
en
la
foto
funciona
con
corriente
eléctrica
para
calentar
el
amoniaco
por
medio
de
una
resistencia
en
lugar
de
emplear
un
quemador
de
gas,
petróleo
o keroseno.
En
esta
otra
foto
se
puede
apreciar
la
diferencia
que
existe
con
la
foto
superior,
ya
que
se
muestra
el
motocompresor
de
un
frigorífico
o
nevera
de
uso
doméstico
situado
también
en
su
parte
trasera.
FLUIDO REFRIGERANTE
El
elemento
fundamental
para
producir
frío
en
una
máquina
de
refrigeración
es
el
fluido
refrigerante.
Cualquier
sustancia
química
en
estado
líquido
o
gaseoso
cuyo
punto
de
congelación
se
encuentre
por
debajo
de
0ºC
(32ºF)
puede
servir
como
líquido
refrigerante,
sin
que
por
ello
en
la
práctica
se
empleen
todas
para
desempeñar
esta función.
Los
fluidos
refrigerantes
más
utilizados
generalmente
se
componen
de
varios
elementos
químicos
simples,
como
el
carbono
(C),
nitrógeno
(N),
fluor
(F),
hidrógeno
(H)
o
cloro
(Cl).
La
característica
principal
del
fluido
refrigerante
es
poder
extraer
calor
concentrado
en
el
interior
de
una
cámara
frigorífica
como,
por
ejemplo,
el
de
un
frigorífico
doméstico
y
enfriar
su
contenido.
Por
tanto,
la
función
básica
del
fluido
refrigerante
es
poder
evaporarse
a
la
vez
que
absorbe
calor.
Como
símil
y
para
que
se
pueda
comprender
mejor
este
concepto,
restreguemos
alcohol
en
cualquier
parte
de
nuestra
piel
y
notaremos
que
de
inmediato
comienza
a
evaporarse
extrayendo
calor
de
la
zona
humedecida,
y
haciéndonos
experimentar
ahí
sensación de frialdad.
De
forma
similar
el
fluido
refrigerante
cuando
se
evapora
dentro
de
los
tubos
del
evaporador
o
congelador
absorbe
en
su
recorrido
el
calor
contenido
en
el
interior
del
frigorífico.
El
amoníaco
(NH
3
),
por
ejemplo,
se
evapora
a
una
temperatura
de
-32
ºC
(-27
ºF),
el
freón-12
o
R-12
(CF
2
Cl
2
)
(diclorodifluorometano)
a
-29,7
ºC
(-21,5
ºF)
y
el
HFC-134a (tetrafluoroetano) a -26,6ºC (-15,9 ºF).
Con
relación
al
uso
de
gases
refrigerantes
del
tipo
CFL,
entre
los
que
se
encuentra
el
freón-12,
el
Parlamento
Europeo
en
su
Reglamento
CD
nº
2037/2000,
del
29
de
junio
del
año
2000
prohibió
su
uso
en
equipos
de
refrigeración
y
aire
acondicionado
de
nueva
fabricación
a
partir
del
31
de
diciembre
del
2000.
Esta
determinación
se
debe
al
daño
que
ejercen
estos
productos
químicos
cuando
se
liberan
a
la
atmósfera,
ya
que
causan
la
destrucción
de
la
capa
de
ozono
que
nos
protege
de
los
rayos
ultravioletas
del
Sol,
causantes
de
cáncer
de
piel
y
el
deshielo
de
los
polos.
Como
sustituto
del
gas
freón-12
desde
el
año
2001
se
emplea
gas
refrigerante
HFC-134a
para
los
frigoríficos
domésticos
y
R-407
para
los
aparatos
de
aire
acondicionado
en
sustitución,
en
estos
últimos,
del
gas freón-22.