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Por un acuerdo conjunto entre los ingenieros y científicos, se le asignó al dígito 1 la existencia de un pulso eléctrico y al dígito 0 la no existencia de pulso eléctrico. Por tanto, para el ordenador sólo existen dos estados físicos que le permiten comprender las órdenes o instrucciones antes de ejecutarlas: la existencia de pulsos eléctricos o la no existencia de ellos.
Por ejemplo, cuando se escribe en el teclado la letra A mayúscula, se generan automáticamente 8 bits u octeto, equivalentes a un
byte, que representan esa letra. El código numérico que se genera, para que el ordenador reconozca que se ha escrito la letra A
, es: 0100 0001. Cada uno de los bits correspondientes a los dígitos 1 contenidos en ese byte de información generan pulsos eléctricos, mientras que los representados por el dígito 0 no generan prácticamente ningún pulso eléctrico.
En cualquier circuito electrónico digital, como el que posee el ordenador, el bit 0 puede estar en ocasiones cercano a 0 volt y el bit 1 cercano a 3 ó 5
volt, de forma tal que la tensión o voltaje que pueda llegar a tener el dígito 0 nunca llegará a alcanzar un valor alto, ni el dígito 1 un valor muy bajo.
Gracias a ese mecanismo el circuito digital puede diferenciar perfectamente el valor correspondiente a estos dos dígitos sin equivocarse, por lo que el riesgo de que se produzcan confusiones o errores a la hora de reconocer el valor de ambos es prácticamente nula.
Cuando la memoria RAM del ordenador recibe una combinación de pulsos y no pulsos eléctricos correspondientes a los unos y los ceros que forman el byte
0100 0001, reconoce que le están enviando el código correspondiente a la letra A. De esa forma lo descifra y retiene como tal, permitiendo, a su vez, que esa letra se pueda representar en la pantalla del monitor.
Esta operación resulta ser algo similar a lo que ocurría en el mundo analógico cuando un telegrafista recibía a través de su aparato receptor el sonido de un punto y una raya ( ·
) en código Morse. En cuanto éste oía
ese sonido en el dispositivo receptor, sabía que le estaban transmitiendo la letra A.
Lo mismo ocurría cuando las escobillas del sistema electrónico
de las antiguas máquinas tabuladoras IBM leían en la tarjeta las dos perforaciones correspondientes a la letra A o cualquier otro signo alfanumérico para que la máquina lo
interpretara e imprimiera. Por tanto, cuando escribimos en el teclado del ordenador letras, números y signos, se forman cadenas de bytes codificados que representan instrucciones y caracteres alfanuméricos que el ordenador interpreta como
tales.
Lógicamente, para escribir los programas, aplicaciones o softwares que el ordenador emplea para trabajar, el programador utiliza un lenguaje de programación denominado de alto nivel, que le permite crearlos escribiendo líneas de texto codificadas. Esas líneas de texto u órdenes el programador las puede escribir, leer y entender,
no así el ordenador mientras se mantengan escritas de esa forma.
Para que el ordenador pueda entender las ordenes contenidas en un programa cualquiera escrito
por el programador en lenguaje de "alto nivel", es necesario que otro programa denominado compilador las traduzca y convierta a código máquina de bajo nivel. Este
código, compuesto solamente de unos y ceros, es el único que
entiende el ordenador y es el que le permite interpretar las órdenes contenidas en los
programas para que las pueda ejecutar.
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La capacidad de almacenamiento de la memoria RAM y de los dispositivos empleados para almacenar programas, documentos de texto, datos, música, fotos e imágenes en movimiento se mide también en bytes. Pero cuando se trata de grandes cantidades de bytes contenidas en un archivo o en una carpeta incluida dentro de un dispositivo de almacenamiento masivo de información, como puede ser un disquete, disco duro, CD,
DVD, etc., se utilizan los siguientes múltiplos del byte:
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kilobyte (kB) = 1 024 bytes
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megabyte (MB) = 1 048 576 bytes
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gigabyte (GB) = 1 073 741 824 bytes
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terabyte (TB) = 1 099 511 627 776 bytes
Por eso, cuando queremos adquirir un ordenador o computadora personal, además de interesarnos por el tipo de microprocesador que utiliza, debemos preocuparnos también por la capacidad de almacenamiento de datos en megabytes
(MB) o preferiblemente en gibabytes (GB) que admiten tanto la memoria principal de trabajo
(RAM), como el disco duro.
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