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Seguramente conoces que un ordenador constituye un dispositivo electrónico digital. La palabra digital está relacionada con
el término dígito, que a su vez significa dedo.
La etimología de esta palabra proviene de la época en que nuestros antepasados tenían que contar con los dígitos o dedos las piezas que cazaban. De ahí
también que las impresiones que dejan nuestros dedos cuando tocamos un objeto se
denominen huellas digitales.
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Se supone que por la necesidad que tenían esos primeros homo sapiens de utilizar los diez dedos de las manos para contar (recurso que aún utilizan muchos niños e incluso no muy niños), surgió el sistema numérico que aprendemos desde
muy temprano en la escuela, compuesto por diez dígitos o números
que van del 0 al 9. Ese sistema que todos
conocemos, se denomina "sistema numérico decimal", o "de
base 10". |
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Pero en el mundo de las matemáticas el sistema decimal no es único que existe para realizar cálculos simples o complejos. Coexisten, además, otros sistemas numéricos,
prácticamente desconocidos para la mayoría de la gente, entre los que se encuentran el
"sistema numérico hexadecimal", de "base 16", y el
"sistema numérico binario", de "base 2". Este último es el más utilizado en informática y emplea
para efectuar todas las operaciones matemáticas solamente el 0 y 1,
dígitos con los cuales los ordenadores realizan todas las operaciones
para las que fueron concebidos. De ahí su denominación de
"dispositivos digitales".
El sistema numérico binario fue el escogido por los ingenieros informáticos para
el funcionamiento de los ordenadores, porque era más fácil para el sistema electrónico
de la máquina distinguir y manejar solamente dos dígitos, o sea, el
"0" y el "1" que componen el sistema numérico
binario, en lugar de los diez dígitos (del 0 al 9), que constituyen el sistema
numérico decimal.
De no haber existido el sistema matemático binario, el desarrollo de una tecnología para que los ordenadores
pudieran funcionar empleando el sistema decimal hubiera sido tan costosa que
los ordenadores no hubieran estado siquiera al alcance de la mayoría de las empresas,
tal como ocurría con las voluminosas computadoras o mainframes que se utilizaron a partir de los años 50 del siglo pasado.
Esas enormes máquinas sólo la podían adquirir empresas muy poderosas, que las utilizaron hasta que comenzaron a ser desplazadas, a partir de los años 80 del siglo pasado, por los ordenadores o computadoras personales (PC).
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